
Una amiga me narró la siguiente historia, a propósito de lo que le gustaría que pasara con el nuevo sistema de transporte:
"
Hora pick, 7 de la tarde. Me subo a una micro que va para la casa, llegaré aproximadamente en 40 minutos. Está lleno a reventar. Cuido de vilgilar permanentemente que mi cartera esté cerrada, el pasillo humano se va moldeando mientras avanzo. Un frenazo y se cargan sobre mi pié. Por suerte, un asiento tibio en el pasillo. Voy sentada en la orilla y alguien a mi lado se cuelga del fierro, como toda la micro. Debe haber más de cincuenta personas. Siento la presión de su cuerpo en mi hombro y la negligencia de cargarse??? que indignación, que frustración ¡Sáquenmelo de encima!... "
Hay muchas costumbres y prácticas que tenemos al usar el transporte público que no van a cambiar porque las máquinas sean nuevas, ni los recorridos. Las llevamos en la historia, en nuestra historia y en las experiencias que hemos aprendido en el uso.
Veo con preocupación, que hay permanentes robos en el recorrido, asaltos, acoso sexual, fragilidad y exposición corporal, y por qué no decirlo de dignidad.
Estoy orgulloso de estar ad portas de un nuevo sistema de Transporte, pero, que no sólo sea eficiente, sino que eduque en un espacio, para hacer una convivencia más digna. El valor público del sistema integrado tiene que ser una promesa de seguridad y dignidad también. Y eso difícilmente lo puede hacer a solas un Ministerio.
¿Que elementos deberían incorporar los nuevos buses, para asegurar un transporte seguro? ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para ganar (y recuperar) un espacio de la ciudad - la micro - que para muchos significa horas de vida al día?
(Leer más)
Comentarios recientes
hace 2 días
hace 6 días
hace 6 días
hace una semana
hace 2 semanas
hace 1 mes
hace 2 meses