
Aún recuerdo cuando pequeño, me daban aceite de bacalao. Mi tía Pascuala me decía que tenía propiedades mágicas, pero la mala leche, también huele a aceite de bacalao.
Algo me huele mal, tanta gente no puede estar equivocada.... pero la verdad es que apenas me lo trago, no el aceite, sino, el Neuromarketing.
Ante tanta evidencia (o pesimismo) de que no se logra interpretar bien al cliente, y que las emociones sí importaban, aparece el neuromarketing como el salvador, último estertor científico cartesiano, para controlar las emociones del consumidor por dentro, o al menos "entender su compleja mente consumista (Leer más)





El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas (ES)










Comentarios recientes
hace 2 días
hace 2 días
hace 4 días
hace 4 días
hace 6 días
hace 3 semanas
hace 1 mes