Las viejas, aunque feas, rugosas y duras, son de lo mejor para hacer un buen caldillo.
Trozadas las viejas, cabezas aparte, partió el caldillo, y aquí va la receta, para los amigos que estando en la costa, se puedan hacer de un buen par de viejas gordas.
Lo primero es antes, así que teniendo las viejas, hacemos el caldo de base, o fumet, como le llaman los que más saben.





El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas (ES)










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