Los diseñadores pueden crear experiencias para el gusto. También pueden desarrollar el equilibrio entre el placer y la belleza. Pero diseñar experiencias de valor va más allá. Es resolver alguna preocupación, incluso que no esté verbalizada. Es reinventar los roles, las relaciones, a partir de la innovación de las cosas. A propósito de nuestra relación con las cosas los invito a leer el post ¿Hablan las Cosas? de Mario Valdivia y si quieren profundizar en serio cómo los consumidores significamos las cosas, los invito a participar en el Diplomado de Marketing Etnográfico de Chile País de Diseño. Alejandra Rosati hace una pregunta que amerita "explayarse" Dice - ¿en ???las cosas??? caben también los espacios naturales como por ejemplo el río Mapocho o nuestro territorio? Y demanda una respuesta. La pregunta la podemos convertir en otra pregunta, en el mismo sentido, ¿el Mapocho, y por extensión la Naturaleza, nos dice algo? Yo creo que nos dice: - "estoy contaminado, enfermo y sucio" y vienen unos señores y miden los índices de contaminación y enfermedades que tiene y nos muestran que sí está enfermo, y que no se puede beber de su agua, - "estoy contenido e incómodo", y entonces unos ingenieros indican que hay que hacer cauces y sacar a la gente que vive en las orillas y repetir las imágenes de la TV cuando se salió del cause y cubrió la Costanera. - "soy una oportunidad" - no, creo que esto no lo dice el Mapocho, lo dice el señor Piñera cuando ve que se puede convertir en un río navegable y con truchas. Entonces nos habla, incluso independientemente de quien va y mide, nos dice lo mismo. Incluyo este fragmento del post de Mario que nos ilustra en este punto.
Los seres humanos hemos aprendido a hacer hablar a las cosas. Digamos mejor, a lo no humano. Con toda seguridad, desde que nosotros hablamos. Podemos decir que las cosas se (nos) hacen presente hablando, y en la medida en que hablan. Esta cordillera se me hace presente ya hablándome, dándome sus respuestas a lo que interrogo (y se como interrogar) -quizás me habla de su altura aproximada si soy un escalador con experiencia, quizás me habla de su luminosidad si soy un fotógrafo experto, quizás se queja de la reducción de sus glaciares si soy un medioambientalista preocupado del calentamiento global. Quizás me pide ayuda, quizás me ofrece una buena imágen fotográfica, quizás me advierte de un peligro. Y yo quizás me convierto en su vocero. Y así, haciendo de voceros de lo humano y lo no humano, los humanos existimos.Entonces cabe hacerse la pregunta, quiénes son los ¿voceros del Mapocho? ¿Dejaremos que hablen los ecologistas, los médicos, los ingenieros? ¿Invitaremos en esa conversación a los niños que viven debajo de los puentes, a los arrieros que le dan de beber a sus caballos, a las empresas que vierten desechos? La naturaleza y las cosas, según Latour son parte de un mundo que nos habla, el mundo de lo no-humano. Mario menciona al final de su post a un autor Bruno Latour, quien escribe en su libro "Politics of Nature" respuestas y cuestionamientos a estas preguntas. Lo tengo de cabecera pero me tiene con dolor de cabeza... para mí está difícil el libro pero sin lugar a duda al que le importe la naturaleza lo tiene que leer. Bien, cierro con la letra de una canción adhoc: "Mi muñeca me habló me dijo cosas que no puedo repetir porque me habla solo a mi"





El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas (ES)









