Kathy Sierra es muy acertiva en traer sutiles distinciones sobre la experiencia del consumidor.
La Serindipia (típica palabra que le gustaría a mi amigo
Javier haberla usado antes que yo en su blog) se refiere, en este contexto, al momento oportuno en que un
habitante des-cubre una utilidad del programa/artefacto que está explorando, y que lo emociona porque era lo que quería que pasara. Se le aparece por serendipia, o en buen chileno por "
chiripa". El que llamaremos, de ahora en adelante, "efecto chiripa" es una virtud del diseño de los artefactos o de las interfaces digitales. Sabemos, por sentido común , que la navegación en la tecnología (en el más amplio sentido de la palabra, cada vez que nos encontramos con un aparato con algo de tecnologización: una cámara, un equipo de música, un sitio web, un teléfono celular, todo aquello que desespera a mi madre y que permite que mi hijo juegue un rol gravitante en la familia desde que aprendió a poner el video), requiere una suerte de acumulación pragmática previa. Tecnocráticamente se le llama "usabilidad", pero normalmente se mal entiende como una propiedad del objeto (de los sitios web) y no como una habilidad histórica y corporal de quienes usan el objeto. Esta usabilidad nos tiene que permitir encontrar lo que buscamos, pero no siempre sabemos lo que buscamos, ni siquiera que existe. En esas circunstancias el descubrimiento de una característica del artefacto se convierte en un acto mágico, son de esos momentos en donde dan ganas de contarle a los otros, de llamar al amigo y contarle, al compañero de oficina, al hijo... (que de seguro ya lo sabía) y mostrar como este artefacto traía justo lo que necesitábamos. Lograr que ese acto sublime de des-cubrimiento (insisto en el guión para darle fuerza al concepto de que es algo que estaba cubierto) es de responsabilidad del diseño del efecto chiripa. No todo puede ser evidente, no todo puede ser explicado en un manual (no leemos el manual, salvo mi tía Pascuala que fue enfermera en la II guerra), no siempre es momento de ser entendido, luego tenemos que diseñar pensando en como evolucionará la experiencia de descubrir del habitante. Me pasó con
flickr cuando descubrí que habían mapas y que podía poner las fotos de mis viajes en el lugar exacto donde me la tomé, me pasó con
del.icio.us cuando descubrí de chiripa que podía ver los favoritos de otros que habían escogido mi mismo favorito, o con
Pandora cuando supe que podía encontrar selecciones de música que alguien había hecho a partir de mi canción favorita. En la web 2.0 encuentro que hay mucho de eso, una cantidad sorprendente de heramientas colaborativas para el mundo que me gusta/gustaría vivir. ¿Y tú, tienes serendipia?