
Una lluvia estrepitosa y mojadora se dejó caer sobre los santiaguinos que aún no salimos de vacas. También mojó a los que habían regresado quemaditos y los que no les tocaba vacaciones, a todos por igual... casi a todos. Hubo otros que compraron a luca sus paraguas. A luca! Una señora le discutía al oportunista-emprendedor sobre la calidad de los paraguas. - Oiga, pero es que lo abrí y me cae agua por dentro, - pero, que quiere señora si son paraguas chinos. Paraguas Chinos! ... y vendedores chilenos... mala combinación para un veraniego día de lluvias.