Kloketen. Con esta palabra designaban (los Onas) a los novicios que se iniciaban dentro de la logia (Kloketen= novicio). Los adolescentes eran separados del cuidado materno para transformarse en un kloketen, afrontando una serie de pruebas, muy difíciles, que le permitirían pasar a la categoría de adultos - Leslie Füssel y Orlando Lizama, El pintoresco ceremonial de los Onas, 1989. Me tocó participar en una ceremonia de iniciación. Vi como los adultos de la tribu sometían a los más jóvenes a tediosas pruebas de iniciación, durante 5 años. Aunque estas pruebas no sirven para salir a cazar a las presas, ni siquiera para criar ganado, se siguen realizando como decrépito reflejo de una certidumbre heredada en un glorioso orden social. Los modernos le llaman "Proyecto de Título", con lo cual una terna de profesores declara que el novicio puede salir a la calle blandiendo el título, cual espada trémula. Por un lado, me sentí orgulloso de ver a Javier Bonnefont ganarse el trofeo de la prueba de iniciación, sabía que le había costado, sabía que se había metido en las patas de los caballos, con un tema en
cuya universidad no había herramientas de investigación para apoyar su Tesis, es que no ven el diseño como cosa de consumidores, ni al
diseñador como un tipo que genera ventajas de mercado. Fue argumento para bajarle la nota, yo insistí que lo que más valía era que traía el tema de los consumidores, a pesar de que en su escuela estaba ausente. Finalmente lo aprobaron, me alegré por él, mucho, a pesar de sus faltas de ortografía. Pero, por otro lado, me sentía parte de una farsa de adultos que inisistimos que sabemos más que estos jóvenes, que estamos más preparados que ellos para operar en este mundo emergente. Estoy convencido que
el orden debe cambiar, los profesores debemos ser más exploradores que sabios, más guías que expertos, no por justicia divina, sino para no hacer el ridículo. Si a esta nueva generación sólo le falta el estado de ánimo de apropiación, de tenerlo la cosa andaría más rápida, más colaborativa, más alegre. Bravo Javier!