Ad portas de una inevitable inmersión en la década de los 40 (mañana cumplo 41 años) mi familia me regaló un taca-taca. No es cualquier taca-taca, es un Hidalgo, sí, de los tradicionales, esos que tiene campana ante los violentos derechazos de los delanteros.
Bien, me he tomado en serio el mensaje de que a esta edad es conveniente hacer algo de deporte, y le demostré a mi hijo por qué me llamaban, en mi época universitaria, el "plomo más rápido de Beaucheff".
Gracias Familia.





El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas (ES)









